XXII Edición
Curso 2025-2026
Transmisores de ánimo
Rodrigo Garrido-Lestache, 17 años
Colegio Tabladilla (Sevilla)
Desde hace años formo parte de un equipo de fútbol. Aunque solo se trata de una afición, participamos en una liga. De hecho, la pasada temporada llegamos a la final. Fue un partido duro, pues nuestro contrincante tenía jugadores de gran calidad. En todo caso, éramos conscientes del mérito que tenía jugar aquel partido. No solo era un honor, sino una forma de decirse a uno mismo: “has llegado muy lejos”.
Comenzamos la segunda parte del encuentro con malas perspectivas, pues perdíamos por un gol. Además, estábamos cansados, así que era necesario que nuestro entrenador solicitara un cambio. De ese modo Ricky entró en el césped. Vestía la camiseta con el número diez. Sin embargo, cinco minutos después de comenzar la segunda parte, en un contraataque, uno de nuestros defensas no fue capaz de salvar a un delantero que, con seguridad, apuntó hacia la portería, soltó una patada al balón y …
Lo que provocó el último gol en el ánimo de los jugadores fue indescriptible. Algo parecido a una sensación de impotencia y a un sabor amargo ante la perspectiva de la derrota. Hay muchos momentos dolorosos en la vida en los que la persona sufre, y es incapaz de salir de ese sufrimiento por sí sola. Necesita de los demás, y lo demás somos nosotros.
Nos quedaba aquella segunda parte para remontar. Sin embargo, no tuvimos esa persona madura, responsable, que consigue, con sus palabras o con su actitud, contagiar el ánimo necesario para luchar. En las derrotas es importante tener al lado a quien no se deja llevar por la desesperanza, confía en no sé sabe qué y, además, sabe transmitirlo. Este tipo de personas ven las circunstancias de otro modo. Le quitan importancia a los errores porque saben que lo importante es el esfuerzo.
El primer paso para rodearse de estas personas es formar parte de ellas. Sabemos que olvidarse de uno mismo es el camino. Y que dar aliento es más gratificante que recibirlo.
