XXII Edición

Curso 2025-2026

Marta Luengos

Redes asociales

Marta Luengos, 17 años

Colegio Ayalde (Vizcaya)

Una de las primeras cosas que me enseñaron cuando empecé a escribir, fue a elegir bien las palabras. Quizás por eso el nombre de “redes sociales” me chirría. Da igual que se llamen TikTok, Instagram, X… Todas ellas ocupan un lugar importante en la mayoría de los móviles, el mío incluido, y suelen ser las protagonistas del tiempo de uso y abuso de las pantallas.

La primera palabra no la discuto: redes, pues son redes que atrapan y enredan, a las que normalmente llegamos por seguir aquello que está de moda y no quedarnos atrás. Son redes que arrastran a una realidad paralela que va vaciando la vida poco a poco, de manera imperceptible, hasta crear una adicción en sus usuarios casi imposible de superar.

“Sociales” es el adjetivo el que no me termina de convencer. En principio, parecen diseñadas para que nos conectemos unos con otros y así facilitar nuestra comunicación, y permitirnos socializar con todo tipo de personas. Además, gracias a ellas descubrimos nuevas ideas para aplicar a nuestras aficiones, para compartir experiencias y mantener vivo el contacto con amigos que viven lejos, pero en muchos casos la teoría se aleja de la práctica.

Mientras pasaba vídeos con el dedo (eso que lo que los jóvenes llamamos hacer scroll), mi madre me preguntó qué tal me habían ido las clases. Absorta en un vídeo del cual no guardo recuerdo, me limité a contestar con una palabra distraída, hundiendo el intento de mi madre de conectar conmigo. No se trató de nada aparentemente grave, pero perdí una oportunidad muy valiosa de acercarme más a ella.

Desde que uso las redes sufro algunos malentendidos. Los mensajes no transmiten el tono vocal ni la expresión facial con la que se expresa cualquier comentario, y aunque los emojis aparenten solucionar estos malentendidos, los jóvenes los utilizamos de manera irónica, dificultando aún más nuestra comunicación. Además, en vez de enfrentarnos a encuentros y conversaciones que podrían resultar incómodas publicamos indirectas: una canción en las notas que permite Instagram, un like a un video o a una historia…

No soy la única que cuanto más tiempo dedica a las redes sociales, más sola se siente. La mayoría de las relaciones entre los adolescentes se quedan en lo superficial; encontrar amistades reales y profundas se ha convertido en una tarea complicada. Además, presumir de numerosas amistades es más importante que la relación íntima entre los protagonistas de esa amistad.

Las redes sociales han pasado a ser, más bien, redes asociales, que nos desconectan de la vida, dificultan la comunicación y nos aíslan del mundo.