XXII Edición

Curso 2025 - 2026

Paula Leo Broseta

"Post-its"

Paula Leo Broseta, 17 años

Colegio IALE (Valencia)

No suelo utilizar "post-its", esos recordatorios de papel fluorescente con una banda de pegamento en un lateral, en los que mucha gente apunta las tareas que tiene pendientes y que los estudiantes también usamos para pasarnos notas durante las clases. No son pocas las veces que se quedan olvidados en cualquier rincón, convertidos en testigos de recados y propósitos que no llegaron a cumplirse. Y en el caso de que hubieran sido útiles, la importancia de sus mensajes sólo duró un corto plazo, por lo que terminaron hechos un gurruño en el interior de la papelera.

Me sorprende la vida de un "post-its": empieza como la primera hoja de un taco de papeles del mismo color y tamaño. Después, alguien lo despega y escribe cualquier cosa. Más tarde, tras haber cumplido su función, ese mismo alguien lo arruga o incluso lo rompe en cuatro o seis pedacitos. Quizás su existencia permanezca en nuestra mente como un chispazo pasajero de duración muy limitada, hasta que resurge cuando tratamos de recordar la hora de una reunión, el nombre de una persona, un recado o un mensaje divertido.

De la misma manera superficial, todos hacemos compromisos que nunca llevamos a cabo. Mensajes como «Ya te escribiré» o «A ver cuándo nos vemos», van destinados a viejas amistades que en su día fueron intensas, sinceras y continuadas. Un aprecio melancólico es lo único que nos queda de ellas, capaz de volver a intensificarse tras un encuentro breve en la calle o en el supermercado. Sin embargo, ¿es cierto que terminamos por escribirles? ¿Es verdad que acabamos viéndolas de nuevo?

Mientras es entendible que a medida que pasa el tiempo las personas crezcan y maduren de distintas maneras, resulta esencial mantener vivas aquellas amistades que un día nos dieron tanto. Los "post-its" olvidados reflejan nuestro desdén, que más tarde se convierte en arrepentimiento. Por ello, deberíamos esforzarnos para que un «Te llamaré» rápido y sin interés se cumpla, de modo que esas relaciones vuelvan a tener un presencia positiva en nuestra vida, no sólo ocupar un breve un hueco en nuestra mente.