XXII Edición

Curso 2025-2026

Marta Luengos

La mandíbula de Carlos V

Marta Luengos, 17 años

Colegio Ayalde (Vizcaya)

Tengo la mandíbula de Carlos V, es decir, lo que se denomina prognatismo mandibular: una anomalía ósea que hace que sobresalga la mandíbula inferior. Afortunadamente, no me genera molestias ni problemas de salud, pero durante mucho tiempo me ha causado una gran inseguridad. Por ejemplo, odiaba las fotografías en las que salía de perfil e intentaba no reírme en público.

Me planteé someterme a una cirugía estética para corregir dicha anomalía física. Pensaba que la operación iba a solucionar todos mis problemas; con una mandíbula colocada en su sitio, podría reírme en paz, me vería guapa en las fotos y me sentiría, al fin, segura de mí misma.

Pero cuando me informé acerca de lo que este tipo de operaciones exigen al paciente, me entraron escalofríos. El número de cirugías estéticas que se realizan en el mundo es alarmante. Me lleva a creer que hemos convertido el cuerpo en un objeto que precisa ser rehecho constantemente: la nariz, los labios, la mandíbula, los pechos o las orejas parecen estar sometidos a un examen constante, de modo que lo diferente se considera feo y lo bello ha pasado a calificar los cuerpos estereotipados y artificiales.

Nos faltan referentes, personas que rechacen este camino que se ha normalizado y decidan mostrarse a los demás tal como son, con sus rasgos peculiares, propios y únicos. La humanidad está hecha de cuerpos naturales, diversos, que vienen a decir que merecemos ser aceptados y queridos sin prejuicios físicos.

Tengo la mandíbula de Carlos V, y espero que me acompañe a lo largo de toda mi vida. Destacará en las fotos que me saquen de perfil y cada vez que me ría. Todavía estoy trabajando para que deje de verla como un rasgo feo. Estoy segura de que llegará un día en el que convertiré mi diferencia en un precioso sello identitario.