XXII Edición
Curso 2025 - 2026
Colecciones
Alonso Prados, 14 años
Colegio El Prado (Madrid)
A todos nos gusta tener algo personal y llamativo como una casa bonita, un coche nuevo, una televisión grande, un viaje a un destino especial… También están aquellos que se decantan por la abundancia de algo concreto, es decir, por el coleccionismo. Yo soy de estos: me gusta coleccionar llaveros, imanes, pulseras…
Mi afición nació porque no me gusta hacer limpia de las cosas que me han acompañado desde hace mucho tiempo. Por eso, decidí agruparlas y conservarlas. Cuando sea mayor y las vea, me invadirán miles de recuerdos y podré regalarlas a alguien que las aprecie.
Desde pequeño me gustan las chapas. En verano andaba buscando las de los botellines de cerveza. Incluso, una vez me fabriqué la alineación de mi equipo de fútbol con un montón de chapas, a las que fui poniendo un número y dibujé y coloreé su interior con el uniforme oficial. En mi colección cada una guarda una historia: una me la trajeron de un país concreto, otra la conseguí en un bar, en una fiesta o me la encontré por la calle. Parece mentira, tratándose de un elemento que pasa desapercibido, pero todas ellas tienen algo que contar y evocan algún momento concreto de mi vida.
Mis chapas componen una colección muy original, aunque pueda parecer que está anticuada. Tengo chapas con diseños espectaculares. Siempre que algún familiar o amigo viaja al extranjero, le pido que me traiga nuevos ejemplares de allí por donde pase.
El coleccionismo hace que nos interesemos por aspectos distintos de la vida, consigue que se nos despierten otras aficiones, que conozcamos personas con las que compartimos un interés común. Además, elaborar una colección nos ayuda a desconectar de la rutina, lo que nos oxigena la cabeza. También puede ayudarnos a fijar determinados momentos de la vida en los que descubrimos nuevas sensaciones.