EDICIÓN VI - Curso 2009-2010
COLEGIOS PARTICIPANTES TRABAJOS DE LOS ALUMNOS LIBROS RECOMENDADOS MIEMBROS DEL JURADO
 
 
 
La terminal
Lucia Fernández Gutiérrez, 14 años
Colegio Guaydil (Las Palmas)

        

“Mantengan vigiladas sus pertenencias en todo momento...”, recordó la monótona e impersonal voz de la megafonía del aeropuerto. Giró una vez más sobre si mismo, intentando que el tiempo pasara más rápido. Llevaba hora y media delante de aquella puerta, que se había abierto tres veces; tres vuelos habían aterrizado y ninguno era el que le importaba. Se le ocurrió volver al mostrador de información, pero rápidamente tuvo en cuenta lo que le habían dicho las dos veces anteriores:

-Perdón, me podría decir a qué hora aterriza el vuelo JFK-3045.

-Lo siento, señor. El vuelo salió con retraso, pero no podemos darle esa información -la chica de la voz de pinto sonrió con falsedad.

“Incompetentes” pensó.

Siguió caminando por la terminal. Los curiosos le miraban, aunque se iban acostumbrado a sus paseos. Andar de un extremo al otro de la terminal con un gigantesco ramo de flores, no era lo mejor para pasar desapercibido.

Se dirigió a la cafetería; necesitaba un café para mantenerse despierto.

***

Habían pasado tres horas y cinco tazas de café. Miró su reloj: eran las tres y cuarto de la mañana. Sus párpados le pesaban. Los brazos de Morfeo le empezaban a abrazar. Se levantó y se puso a caminar para despejarse. De repente, aquella voz robótica volvió a hablar: “Llegada del vuelo JFK-1207”. Otro vuelo que no era el que esperaba.

Siguió paseando por la terminal, mirando a través de los cristales que le protegían del frío de la calle. Empezaban a circular los coches, los taxis hacían cola a la salida para recoger a los primeros pasajeros del día...

Volvió a mirar su reloj; las cuatro menos diez. Parecía que el tiempo no avanzaba. En aquellos momentos, lo único que deseaba era que su vuelo llegara para volver a contemplar su sonrisa, sus ojos avellana, y rodearla con los brazos… Un mensaje interrumpió sus pensamientos: “Llegada del vuelo JKF-3045”. Cuando reconoció el número, salió corriendo hacia la puerta. Ahí la esperó.

Al cabo de media hora, la puerta se abría a intervalos irregulares, dejando escapar a algunas personas. Cuando su impaciencia volvía a hacerse notar, la puerta se abrió y vió su sonrisa.

 
     
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