EDICIÓN VI - Curso 2009-2010
COLEGIOS PARTICIPANTES TRABAJOS DE LOS ALUMNOS LIBROS RECOMENDADOS MIEMBROS DEL JURADO
 
 
 
Mamá, quiero ser futbolista
Ana Patricia Moreno, 16 años
Colegio Montealto (Madrid)

    

¿A cuántos niños hemos oído decir que quieren ser futbolistas) No me extraña; la mayoría de los españoles hablan de los futbolistas como si fueran semidioses, lo cual no es de extrañar, ya que correr detrás de un balón a cambio de una lluvia de millones de euros. Lo preocupante no es que los niños y no tan niños los veneren por su calidad de juego, sino por su dinero, su forma física y su atractivo.

En muchos casos, los futbolistas son engreídos y mujeriegos, y terminan por creerse su “semidivinidad”. Otros son humildes, normales, lo reconozco, aunque sean una minoría. Pero, tanto unos como otros, siempre y cuando estén en un equipo de primera línea, reciben un salario desorbitado respecto a su trabajo.

Un médico que salva en un mes ocho vidas, suele tener un sueldo medio. Los pacientes y sus familiares se lo agradecen, pero llega a su casa, se mete en la cama y a la mañana siguiente su vida es normal. Un futbolista mete un gol, gana una millonada, se va toda la noche de fiesta y, cuando está volviendo a su casa por la mañana, la gente le persigue, le pide autógrafos, fotos y le aplauden. Ni si quiera atletas que se dedican a otros deportes, reciben este reconocimiento.

A mí también me gusta el fútbol. Entiendo la emoción que se siente cuando el balón se acerca peligrosamente a la portería contraria, y me divierto viendo algún partido con mis amigos. Pero me parece absurdo la sobrevaloración de este ocio. A este paso, vamos a tener que entrar a los estadios descalzos y en silencio.

 

 
     
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