¿Has pensado alguna vez que todo lo que hacemos y decimos, no sólo lo sabe Dios sino que lo conocerá todo el mundo el día del juicio final...?
***
-Son diez euros noventa y cinco.
-Gracias.
“Qué excusa puedo poner para volverte a hablar... Ya se…”
-¿Cuando llegan los chocolates de Perugia? Estaban muy buenos.
-La próxima semana.
“Qué bien se siente oír tu voz…”
-Que tengas un buen día.
“Que responda, que responda… ¡Dime algo! Pero, ¡qué tonta! Son las nueve y media de la noche… ¿Le digo algo...? Creo que ya es demasiado tarde para reaccionar. Pero, ¡quieres decirme algo! Bueno, esa sonrisa me basta y sobra. Le veré en una semana, si no vuelvo antes a por un encargo...”
***
“Quedan diez minutos para cerrar la tienda… ¡Viene Paloma…! ¿Estaré bien peinado? Este grano me esta volviendo loco…”
-Buenas tardes. Te puedo ayudar con algo”.
-No, gracias. Me llevo la revista.
“¡Qué gracia me hace! Estuve leyendo la misma revista esta tarde!
-“Son tres euros noventa y cinco.
-Gracias. Adiós.
“Qué rara está... Por qué no me quiere hablar… Le digo algo… Ya sé…, le confieso que la quiero… No, se asustaría… No creo que yo le pueda gustar. Cómo evito que se vaya…, que tema de conversación le puedo sacar... Ya son las nueve y media, tengo que cerrar… ¿Qué le digo…?”
-¿Cuando llegan los chocolates de Perugia? Estaban muy buenos.
“No se los hubiera vendido al viejo gordo si hubiese sabido que a ella le gustan tanto”.
-La próxima semana.
“¡Si! Por lo menos la veré, seguro, en una semana… ¡Una semana…!”
-Que tengas un buen día.
“Pero, cómo se puede ir así, mientras yo me muero por decirle que me encanta… Es tan simpática, tan educada, tan inteligente. Tiene el mejor de los gustos, y es tan guapa… Bueno, si le digo esto se podría quedar paralizada; sería perder la única oportunidad que tengo de estar con ella… Una sonrisa bastará por hoy”.
|