EDICIÓN I - Curso 2004-2005
COLEGIOS PARTICIPANTES TRABAJOS DE LOS ALUMNOS LIBROS RECOMENDADOS MIEMBROS DEL JURADO
 
 
 
Hablando en clásico
Susana Sánchez Renieblas, 17 años
Colegio Montealto, Mirasierra (Madrid)

     La Historia ha dado muchos pasos adelante gracias a la cultura grecorromana, que ha aportado auténticos hitos en el arte, la literatura, la filosofía, la ciencia o el derecho. Pero lo realmente extraordinario, es que desde el mismo Sócrates han llegado a nuestros días términos que si no fuera porque, en mi caso, estudio lenguas a las que llaman muertas, no podría entender su significado ni conocer su origen. A fin de cuentas, debemos a Grecia y a Roma los pilares de nuestra cultura, que se manifiestan en palabras del uso común como televisión, teléfono, microondas, ortografía o perímetro.

Cualquier persona que estudie Derecho, Medicina, Botánica o Leyes, ha de ser consciente de que también estudia latín y griego. Cuando vamos al pediatra, cuando algún profesor entusiasta nos convence del carpe diem, cuando estimulamos nuestro alter ego, cuando acudimos al traumatólogo por una lumbalgia y nos receta un quiromasaje, estamos volviendo nuestra mirada –aunque sea de modo inconsciente- a aquellas dos grandes culturas a las que deberíamos manifestar nuestro más sincero agradecimiento.

También hemos tomado prestado del mundo clásico todo aquello que describe los vicios, las debilidades o los defectos del hombre actual, y nada mejor que la referencia a la mitología para conseguir tan bellas comparaciones. Todos los días sufrimos una odisea para llegar al trabajo, bien sea por el tráfico, los niños o las prisas. ¿Cuántas veces dejamos de ir a alguna fiesta por considerarla una auténtica bacanal?

Podríamos referirnos a una serie de latinismos que ha adaptado nuestra lengua como propios: porque, a priori, cuando entramos de incógnito en el aula magna para examinarnos, y tratar de mejorar nuestro currículum vitae, todo parece ir como imaginábamos, pero ipso facto, nos damos cuenta de que con nuestro modus operandi no podremos hacer nada motu proprio, y sólo, por el hecho de habernos quedado in albis ante la declinación del rosa-rosae.


 
     
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